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Leopoldo Lugones
En el parque confuso Que con lánguidas brisas el cielo sahúma, El ciprés, como un huso, Devana un ovillo de de bruma. El telar de la luna tiende en plata su urdimbre; Abandona la rada un lúgubre corsario, Y después suena un timbre En el vecindario. Sobre el horizonte malva De una mar argentina, En curva de frente ca...
LA MUERTE DE LA LUNA
Marilina Rébora
Porque si tú no velas, vendré como ladrón; he de llegar a ti sin que sepas la hora. Estate alerta, pues; vigila cada acción, y lo que has recibido y escuchado, memora. Aunque nombre de vivo posees, estás muerto; perfectas, ante Dios, no he encontrado tus obras. Consolídalas pronto o han de morir por cierto, si es qu...
PORQUE SI TÚ NO VELAS
Antonio Colinas
Pequeña de mis sueños, por tu piel las palomas, la pálida presencia de la luna en el bosque o la nieve recién caída de los astros. por esa piel sin mácula, por su tersura suave, tronché columnas firmes, derrumbé la techumbre de la más alta noche: la de mis sueños puros. Pan del amanecer tu blanco cuello, frente, osam...
POEMA DE LA BELLEZA CAUTIVA QUE PERDÍ
José María Hinojosa
Los dedos de la nieve repiquetearon en el tamboril del espacio. Parábolas de nubes forman un halo de cristal, sobre el monte nevado. Una línea y un plano. Quiero poner mi vista sólo en el espacio, que es sencillo y a la vez complicado.
SENCILLEZ
Rubén Izaguirre Fiallos
Naciste en Armenia, pero te fuiste a vivir al mundo. Tres nombres: José Vasconcelos, Enrique Gómez Carrillo y Antoine de Saint-Exupéry. Tres camas, seis piernas. Para mí, eres la mujer más bella del mundo, la insigne guanaquita que pude amar el resto de la vida. Ah, Consuelo Suncín, Condesa de Sonsonate, te comiste ...
Breve Carta a Consuelo Suncín
Leopoldo María Panero
Oscuridad nieve buitres desespero oscuridad nueve buitres nieve buitres castillos (murciélagos) os curidad nueve buitres deses pero nieve lobos casas abandonadas ratas desespero o scuridad nueve buitres des "buitres", "caballos", "el monstruo es verde", "desespero" bien planeada oscuridad Decapitaciones.
PASADIZO SECRETO
Gabriela Mistral
Siento mi corazón en la dulzura fundirse como ceras: son un óleo tardo y no un vino mis venas, y siento que mi vida se va huyendo callada y dulce como la gacela.
Atardecer
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Trajo el amor su cola de dolores, su largo rayo estático de espinas y cerramos los ojos porque nada, porque ninguna herida nos separe. No es culpa de tus ojos este llanto: tus manos no clavaron esta espada: no buscaron tus pies este camino: llegó a tu corazón la miel sombría. Cuando el amo...
Cien sonetos de amor
William Shakespeare
¿Y por qué no es tu guerra más pujante contra el Tirano tiempo sanguinario; y contra el decaer no te aseguras mejores medios que mi rima estéril? En el cenit estás de horas risueñas. Los incultos jardines virginales darían para ti vivientes flores, a ti más semejantes que tu efigie. Tendrías vida nueva en vivos trazo...
Y por qué no es tu guerra más pujante...
Gabriela Mistral
El espino prende a una roca su enloquecida contorsión, y es el espíritu del yermo, retorcido de angustia y sol. La encina es bella como Júpiter, y es un Narciso el mirto en flor. A él lo hicieron como a Vulcano, el horrible dios forjador. A él lo hicieron sin el encaje del claro álamo temblador, porque el al...
El espino
Luis de Góngora
Salí, señor don Pedro, esta mañana A ver un toro que en un Nacimiento Con mi mula estuviera más contento Que alborotando a Córdoba la llana. Romper la tierra he visto en su abesana Mis prójimos con paso menos lento, Que él se entró en la ciudad tan sin aliento, Y aún más, que me dejó en la barbacana. No desherréis ...
A DON PEDRO DE CÁRDENAS
Rafael Alberti
Decidme de una vez si no fue alegre todo aquello 5 x 5 entonces no eran todavía 25 ni el alba había pensado en la negra existencia de los malos cuchillos. Yo te juro a la luna no ser cocinero, tú me juras a la luna no ser cocinera, él nos jura a la luna no ser siquiera humo de tan tristísima cocina. ¿Quién ha m...
EN EL DÍA DE SU MUERTE A MANO ARMADA
Juan Ramón Jiménez
Arriba canta el pájaro y abajo canta el agua. (Arriba y abajo, se me abre el alma). ¡Entre dos melodías, la columna de plata! Hoja, pájaro, estrella; baja flor, raíz, agua. ¡Entre dos conmociones, la columna de plata! (¡Y tú, tronco ideal, entre mi alma y mi alma!) Mece a la estrella el trino, la onda a la flor baj...
ÁLAMO BLANCO
Delfina Acosta
Sobre tus hombros inclinar mi rostro. Un lirio aún vivo que encontré, contarte. Soy la culpable de tus versos lúgubres donde una llama ciega y negra arde. “El pino en las neblinas” es un verso, y todo cuanto muere o cuanto nace, la ropa de la flor, la carne blanca de las orquídeas que al amor se abren. Mirarte amado ...
El pino en las penumbras
Alfonsina Storni
A pesar de mí misma te amo; eres tan vano como hermoso, y me dice, vigilante, el orgullo: «¿Para esto elegías? Gusto bajo es el tuyo; no te vendas a nada, ni a un perfil de romano» Y me dicta el deseo, tenebroso y pagano, de abrirte un ancho tajo por donde tu murmullo vital fuera colado... Sólo muerto mi arrullo...
Indolencia
Manuel del Cabral
Ahora estás aquí. ¿Pero puedes estar? Tú dices que te llamas... Pero no, no te llamas... Desde que tengas nombre comienzo a no respirarte, a confirmar que no existes, y es probable que desde entonces no te nombre, porque cualquier detalle, una línea, una curva, es material de fuga; porque cada palabra es un poco de f...
HUÉSPED SÚBITO
Antonio Fernández Lera
Todo es cuestión de un segundo. Me asomo al abismo del sueño. Respiro sin trabas el aire del invierno. Me imagino el estruendo del alfiler contra un imán y su viaje sin goce ni dolor. Pienso en la piedra que cae desde lo alto de una montaña y es ilocalizable para siempre. Pienso en la manzana que cae del árbol, y...
Magnetismo
Mario Benedetti
En las manos te traigo viejas señales son mis manos de ahora no las de antes doy lo que puedo y no tengo vergüenza del sentimiento si los sueños y ensueños son como ritos el primero que vuelve siempre es el mismo salvando muros se elevan en la tarde tus pies desnudos el azar nos ofrece su doble vía vos con tus sole...
Señales
Antonio Machado
Este noble poeta, que ha escuchado los ecos de la tarde y los violines del otoño en Verlaine, y que ha cortado las rosas de Ronsard en los jardines de Francia, hoy, peregrino de un Ultramar de Sol, nos trae el oro de su verbo divino. ¡Salterios del loor vibran en coro! La nave bien guarnida, con fuerte casco ...
Al maestro Rubén Darío
Jorge Luis Borges
Nada o muy poco sé de mis mayores portugueses, los Borges: vaga gente que prosigue en mi carne, oscuramente, sus hábitos, rigores y temores. Tenues como si nunca hubieran sido y ajenos a los trámites del arte, indescifrablemente forman parte del tiempo, de la tierra y del olvido. Mejor así. Cumplida la faena, ...
Los Borges
Pablo Neruda
EN el mar tormentoso de Chile vive el rosado congrio, gigante anguila de nevada carne. Y en las ollas chilenas, en la costa, nació el caldillo grávido y suculento, provechoso. Lleven a la cocina el congrio desollado, su piel manchada cede como un guante y al descubierto queda entonces el racimo del mar, el congrio tier...
Oda al caldillo de congrio
Federico García Lorca
Con una cuchara arrancaba los ojos a los cocodrilos y golpeaba el trasero de los monos. Con una cuchara. Fuego de siempre dormía en los pedernales, y los escarabajos borrachos de anís olvidaban el musgo de las aldeas. Aquel viejo cubierto de setas iba al sitio donde lloraban los negros mientras crujía la cuch...
El rey de Harlem
Rubén Darío
¿Recuerdas que querías ser una Margarita Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está, cuando cenamos juntos, en la primera cita, en una noche alegre que nunca volverá. Tus labios escarlatas de púrpura maldita sorbían el champaña del fino baccarat; tus dedos deshojaban la blanca margarita, «Sí... no... sí....
Margarita
Ramón López Velarde
A Carlos González Peña Los circos trashumantes, de lamido perrillo enciclopédico y desacreditados elefantes, me enseñaron la cómica friolera y las magnas tragedias hilarantes. El aeronauta previo, colgado de los dedos de los pies, era un bravo cosmógrafo al revés que, si subía hasta asomarse al Polo Norte, o al Pol...
MEMORIAS DEL CIRCO
Nicolás Guillén
La palma que está en el patio nació sola; creció sin que yo la viera, creció sola; bajo la luna y el sol, vive sola. Con su largo cuerpo fijo, palma sola; sola en el patio sellado, siempre sola, guardián del atardecer, sueña sola. La palma sola soñando, palma sola, que va libre por el viento, libre y sola, suelta d...
PALMA SOLA
Carmen Conde Abellán
Es igual que reír dentro de una campana: sin el aire, ni oírte, ni saber a qué hueles. Con gesto vas gastando la noche de tu cuerpo y yo te transparento: soy tú para la vida. No se acaban tus ojos; son los otros los ciegos. No te juntan a mí, nadie sabe que es tuya esta mortal ausencia que se duerme en mi boca, cuan...
AMANTE
Blas de Otero
¿Es verdad que te gusta verte hundida en el mar de la música; dejarte llevar por esas alas, abismarte en esa luz tan honda y escondida? Si no es así, no ames más; dame tu vida, que ella es la esencia y el clamor del arte; herida estás de Dios de parte a parte, y yo quiero escuchar solo esa herida. Mares, alas, inte...
MÚSICA TUYA
José María Hinojosa
A Federico G. Lorca Ladera cubierta de hierba. Arroyo sin fondo. Un lentisco extiende sus ramas en círculo. El mirlo se deja caer con un vuelo rítmico y clava su flecha negra en un plano verde, liso. Retamas de filamentos grises erguidos. Piedras con moho amarillo. Una cabra y sus dos cabritillos transponen el...
CAÑADA
Luis Benítez
The nightmare, mare of the night... La pesadilla, yegua de la noche... Robert Graves Carne que carne fue Y amada fue Y hoy es literatura. Muerte que pudo ser Y no llegó, al menos hasta ahora Que su dibujo hago Sobre este papel, efímero. Esplendor que no me estaba destinado. Hombres qu...
La yegua de la noche
Luis de Góngora
Frescos airecillos, Que a la Primavera Le tejéis guirnaldas Y esparcís violetas, Ya que os han tenido Del Tajo en la vega Amorosos hurtos Y agradables penas, Cuando del estío En la ardiente fuerza Álamos os daban Frondosas defensas; Álamos crecidos De hojas inciertas, Medias de esmeraldas, Y de plata medias; De d...
Frescos airecillos
Fa Claes
A veces, en la niebla, -adivinando sólo sombras- toda la lejanía se ha encogido alrededor de ti, un círculo sofocante para tus ojos que buscan, tu sentido que busca. Estás en medio de ruidos, apagados sin embargo, en medio del campo que humea frío, en medio de angustia y de preguntas. Feliz aquel a quien de pronto se ...
Detrás del hombre
Luciano Castañón
Ignoran los problemas esenciales. Vivir es vegetar. La Cofradía regala a los jubilados el día de la Patrona distintos vales que se pueden canjear por unos reales hechos bollo y vino. La anarquía duerme entonces como dormiría un enfermo inyectado por sus males. Nada. Aire. La vejez los invade como el corte de secular ...
Ancianos
Francisco de Quevedo
Las leyes con que juzgas, ¡oh Batino!, menos bien las estudias que las vendes; lo que te compran solamente entiendes; más que Jasón te agrada el Vellocino. El humano derecho y el divino, cuando los interpretas, los ofendes, y al compás que la encoges o la extiendes, tu mano para el fallo se previno. No sabes e...
A un juez mercadería
Lope de Vega
Céfiro blando que mis quejas tristes tantas veces llevaste, claras fuentes que con mis tiernas lágrimas ardientes vuestro dulce licor ponzoña hicistes; selvas que mis querellas esparcistes, ásperos montes a mi mal presentes, ríos que de mis ojos siempre ausentes, veneno al mar, como a tirano distes; pues la asperez...
Céfiro blando que mis quejas tristes
José Martí
¿Que como crin hirsuta de espantado Caballo que en los troncos secos mira Garras y dientes de tremendo lobo, Mi destrozado verso se levanta...? Sí; ¡pero se levanta! ?a la manera Como cuando el puñal se hunde en el cuello De la res, sube al cielo hilo de sangre:? Sólo el amor engendra melodías.
Crin hirsuta
Gerardo Diego
Homenaje a Vicente Aleixandre. La sombra del nogal es peligrosa Tupido en el octubre como bóveda como cúpula inmóvil nos cobija e invita a su caricia fresca y van cayendo frutos uno a uno torturados cerebros nueces nueces Por las noches sombra de luna muerta de el nogal y van sucidándose una a una sus hojas quejumb...
LA SOMBRA DEL NOGAL
Andrés Bello
«¿Líbranos de la fiera tiranía de los humanos, Jove omnipotente ¡una oveja decía, entregando el vellón a la tijera? que en nuestra pobre gente hace el pastor más daño en la semana, que en el mes o el año la garra de los tigres nos hiciera. Vengan, padre común de los vivientes, los veranos ardientes; venga el invierno ...
Las ovejas
Juan Liscano
Se acarician. Se bastan. Están colmados por ellos mismos colmados por la sed sensual del otro. Se conocieron ayer: llevan siglos de parecerse de abrazarse en las paredes siempre únicas de reconocerse en todos los lugares donde el sueño esconde su tesoro donde la dicha deja a la nostalgia donde nunca estuvieron ...
PAREJA SIN HISTORIA
Julio Herrera y Reissig
La tarde paga en oro divino las faenas. Se ven limpias mujeres vestidas de percales, trenzando sus cabellos con tilos y azucenas o haciendo sus labores de aguja, en los umbrales. Zapatos claveteados y báculos y chales... Dos mozas con sus cántaros se deslizan apenas. Huye el vuelo sonámbulo de las horas serenas. Un ...
LA VUELTA DE LOS CAMPOS
Fa Claes
Estoy en Rijmenam entre montañas. En el tiempo en que ejecutaban dos veces el concierto para trompeta y trombón de Peter Cabus, he quitado el polvo en el salón, he pasado por las aguafuertes de Karel Mechiels y Frida Duverger, al lado de cuadros de Lily e Ingrid de Volder y retratos de René Smits. 'Ja ja', pienso en ...
Cultura
Alfredo Lavergne
Las he visto desnudarse y vestirse Y como El Callao Santa Fe Trinidad Se simplifican y diversifican. Y me presento de corbata en otras ciudades Al toque final A la moda Del oro Del cuero De la desesperanza Y poco importa el estilo Si vas de sabor en mejor sabor.
Camisa blanca
Julia de Burgos
Como la vida es nada en tu filosofía, brindemos por el cierto no ser de nuestros cuerpos. Brindemos por la nada de tus sensuales labios que son ceros sensuales en tus azules besos; como todo azul, quimérica mentira de los blandos océanos y de los blancos cielos. Brindemos por la nada del material reclamo que se hunde ...
Nada
Nicanor Parra
Juro que no recuerdo ni su nombre, Mas moriré llamándola María, No por simple capricho de poeta: Por su aspecto de plaza de provincia. ¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros, Ella una joven pálida y sombría. Al volver una tarde del Liceo Supe de la su muerte inmerecida, Nueva que me causó tal desengaño Que derramé ...
ES OLVIDO
Mario Benedetti
Como esplende un sesentón cuando logra vencer por dos pulgadas al bisoño que intentó conseguir el único asiento libre como bienquiere el contribuyente silvestre a la cajera número cuatro en el momento de enfrentarla tras dos horas de cola como acoge el deudor la noticia de que ha fallecido su acre...
Epigrama
Salvador García Ramírez
A José Lemos e Cristina Branco Nada sabemos de su química, de cómo se combinan intimidade con penumbra, la infancia en las moreras, la altura con el agua; de cómo sobreviene, protegido, el espacio, envolvente el barullo; de cómo se articula lo sensible. Tuvo que manar de la anónima corr...
Jardim Das Amoreiras
Marilina Rébora
Madre: cuéntame un cuento de ésos que se relatan de un curioso enanito o de una audaz sirena; tantos que de los genios maravillosos tratan. Esas lindas historias que conoces. ¡Sé buena! Dime de caballeros que a princesas rescatan del dominio de monstruos —dragón, buitre, ballena—; donde nadie se muere y los hombres ...
CUÉNTAME UN CUENTO, MADRE
Luis de Góngora
En dos lucientes estrellas, Y estrellas de rayos negros, Dividido he visto el Sol En breve espacio de cielo. El luciente oficio hacen De las estrellas de Venus, Las mañanas como el alba, Las noches como el lucero, Las formas perfilan de oro, Milagrosamente haciendo, No las bellezas oscuras, Sino los oscuros bellos;...
En dos lucientes estrellas
Francisco Álvarez
Ven hacia mí en silencio, con la sonrisa abierta, absorbiendo en los ojos la noche iluminada; deslízame en la mano la imperceptible oferta del rayo que la luna depositó en tu almohada. Reclínate en la alfombra y oye el rumor del fuego cuyas lenguas nerviosas erotizan el leño; que su calor tu cuerpo revitalice, y lue...
JUNTO AL FUEGO
Pablo Neruda
Recabarren, hijo de Chile, padre de Chile, padre nuestro, en tu construcción, en tu línea fraguada en tierras y tormentos nace la fuerza de los días venideros y vencedores. Tú eres la patria, pampa y pueblo, arena, arcilla, escuela, casa, resurrección, puño, ofensiva, orden, desfile, ataque, trigo, lucha, grandeza, re...
Padre de Chile
Bertolt Brecht
Ay, ya sé, no deberla reconocer que tiemblo cuando su mano me toca. Ay, qué me ha sucedido que rezo para que me seduzca. ¡Ay, ni cien caballos me arrastrarían al pecado! ¡Si al menos no me apeteciese tanto! Si me resisto tanto al amor sólo me he resistido realmente en el fondo porque sé que si estuviera ante él en cam...
Canción de la viuda enamorada
Federico García Lorca
Entre mariposas negras va una muchacha morena junto a una blanca serpiente de niebla. Tierra de luz, cielo de tierra. Va encadenada al temblor de un ritmo que nunca llega; tiene el corazón de plata y un puñal en la diestra. ¿Adónde vas, siguiriya, con un ritmo sin cabeza? ¿Qué luna recogerá tu dolor de ca...
El paso de la siguiriya
José Ángel Valente
Cuando el amor es gesto del amor y queda vacío un signo solo. Cuando está el leño en el hogar, mas no la llama viva. Cuando es el rito más que el hombre. Cuando acaso empezamos a repetir palabras que no pueden conjurar lo perdido. Cuando tú y yo estamos frente a frente y una extensión desierta nos separa. Cuand...
SOLO EL AMOR
José María Hinojosa
Cuerda de guitarra que se rompe al templarla. La punta de la flecha fue untada de tristeza. Gira la estrella en el vacío, y deja deslumbrada la caverna. Silencio de silencio. Ni abriendo nuevos cauces al momento, quita sus letanías del desierto desierto. El sentimiento se vuelve más espeso.
DOLOR
Gonzalo Rojas
A Hilda, mi centaura. Más que por la A de amor estoy por la A de asma, y me ahogo de tu no aire, ábreme alta mía única anclada ahí, no es bueno el avión de palo en el que yaces con vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro de las que ya no estás, tu esbeltez ya no está, tus grandes pies hermosos, tu espinazo...
ASMA ES AMOR
María Eugenia Caseiro
A la Abuela, a mis Hermanas, a mi Madre Palomas. Todo es reposo en el hogar la puerta sin discordia, el pan sale de sus manos tan llenas de nosotros siempre a cobijar las mañanas de sus dedos que relucen palomas olorosas. Ángeles. Guarda como nadie la destreza de ensartar agujas arcángel esponjoso suma de su a...
Isótopos
Mario Benedetti
Esperando que el viento doble tus ramas que el nivel de las aguas llegue a tu arena esperando que el cielo forme tu barro y que a tus pies la tierra se mueva sola pueblo estás quieto cómo no sabes cómo no sabes todavía que eres el viento la marea que eres la lluvia el terremoto.
Calma chicha
Delfina Acosta
Ayer soñé contigo, Dios. Tú eras el trueno de las doce y la alta luna en una vieja noche entumecida. La fiebre, pobre Dios, se te hizo furia. Venías a decirme que me di con mi gorrión amado a alegre fuga. Y yo ni arrepentida ni miedosa sentí que no era más tu rosa única. Oíamos al mar golpear su pecho contra la blanca ...
El rostro de Dios
Vicente Aleixandre
Te amo sueño del viento confluyes con mis dedos olvidado del norte en las dulces mañanas del mundo cabeza abajo cuando es fácil sonreír porque la lluvia es blanda En el seno de un río viajar es delicia oh peces amigos decidme el secreto de los ojos abiertos de las miradas mías que van a dar en la mar sosteniendo la q...
POEMA DE AMOR
Ricardo Dávila Díaz Flores
Tengo sueño pero nunca duermo. Te miro. Duermes a mi lado. Ronroneas bajito y haces ruidos de ángel. De pronto despiertas, tus brazos se abren en un largo bostezo. Mis manos pasan por tu cuello y tú preguntas. No hablo, sigo leyendo tu cuello. Te miro sin cansarme. Tomas mi mano y desenredas tu silencio con la orilla d...
Balada del despierto
Pablo Neruda
EN mi patria hay un monte. En mi patria hay un río. Ven conmigo. La noche al monte sube. El hambre baja al río. Ven conmigo. Quiénes son los que sufren? No sé, pero son míos. Ven conmigo. No sé, pero me llaman y me dicen "Sufrimos". Ven conmigo. Y me dicen: "Tu pueblo, tu pueblo desdichado, entre el monte y el...
El monte y el río
Nicolás Guillén
Monsieur Dupont te llama inculto, porque ignoras cuál era el nieto preferido de Víctor Hugo. Herr Müller se ha puesto a gritar, porque no sabes el día (exacto) en que murió Bismark. Tu amigo Mr. Smith, inglés o yanqui, yo no lo sé, se subleva cuando escribes shell. (Parece que ahorras una ele, y que además pronunci...
PROBLEMAS DEL SUBDESARROLLO
Mario Benedetti
Tu espejo es un sagaz te sabe poro a poro te desarruga el ceño te bienquiere te pule las mejillas te despeina los años o te mira a los ojos te bienquiere te depura los gestos te pone la sonrisa te transmite confianza te bienquiere hasta que sin aviso ...
Tu espejo es un sagaz
María Eugenia Caseiro
Un deseo de ríos y palmeras me tiembla entre los dedos enredándose en la voz del tiempo tan cansado que va nombrando las calles donde nadie ha pasado llorando desde entonces y está en juego el recuerdo de la piña fermentándose en las venas, en mis labios que desean el azúcar, o ese tiempo del regreso al amarillo de un ...
Un deseo
Lope de Vega
Bien puedo yo pintar una hermosura, y de otras cinco retratar a Elena, pues a Filis también, siendo morena, ángel Lope llamó de nieve pura. Bien puedo yo fingir una escultura, que disculpe mi amor, y en dulce vena convertir a Filene en Filomena brillando claros en la sombra escura. Mas puede ser que algún letor ext...
NO SE ATREVE A PINTAR SU DAMA
Alfredo Lavergne
Por hechizo Por artificio Por dar en el hito Tu país te persigue y te avasalla. Esas cosas ha dicho el versátil Y aún más El otro desdichado. Ya de mayor Por calles de breve estancia Por esta nueva My Generation Por no poder abandonar el recuerdo Por esta identidad nacional En esta carrera mirando atrás Ya no temo ...
Ni ruido ni voz
Jordi Doce
En el cuarto en penumbra, el cerco de la lámpara arde sobre la página, en los dedos que aferran el cuaderno, recogidos, y trazan nuevos signos con serena mudez. La calle es la moldura de otro silencio. Nadie bajo los sauces, bajo la farola tibiamente alumbrada, en el frescor de esta noche de junio, de esta noche en qu...
Imán
José de Espronceda
Ya el sol esconde sus rayos, el mundo en sombras se vela, el ave a su nido vuela. Busca asilo el trovador. Todo calla: en pobre cama duerme el pastor venturoso: en su lecho suntüoso se agita insomme el señor. Se agita; mas ¡ay! reposa al fin en su patrio suelo; no llora en mísero duelo la libertad que perdió. Los ...
LA CAUTIVA
Luis Benítez
Ese espléndido encaje de terrores lujosos, esa trágica risa que viste en los días sobre hombres y cosas, no abandonó el mundo contigo, Marcel Schwob. Evocarte es una tarde en tus libros, mía, y una noche de escritorio, tuya: el tiempo, que es el mismo, confunde oscuridades. Nadie descubre nada, tan sólo desentierra sec...
A Marcel Schwob
Juan José Vélez Otero
No encuentro la razón de esta tristeza que viene sigilosa a la ventana, ni entiendo que en las tardes de domingo se atreva sin aviso a visitarme, pasteles bajo el brazo, acicalada cual fuera un familiar.Es la presencia estéril de la estatua que no mira. Se sienta junto a mí. Ante la mesa las tazas de café sorbe despaci...
No encuentro la razón de esta tristeza
Lope de Vega
Entro en mí mismo para verme, y dentro hallo, ¡ay de mí!, con la razón postrada, una loca república alterada, tanto que apenas los umbrales entro. Al apetito sensitivo encuentro, de quien la voluntad mal respetada se queja al cielo, y de su fuerza armada conduce el alma al verdadero centro. La virtud, como el arte,...
Entro en mí mismo para verme
María Eugenia Caseiro
Estoy llorando en el paño roto de la noche y mi niñez que ahora no me entiende reniega de mi llanto. Estoy inmóvil y desnuda frente a la oscuridad del viento encendiendo una vela blanca al alma de mis viejos zapatos muertos. Estoy enferma de sueños sin fuentes contagiada, de esa terrible y blanca pena de saberme cier...
Llanto por unos zapatos muertos
Mario Meléndez
Eva colgaba sus muertos de la ventana para que el aire lamiera los rostros preñados de cicatrices Ella miraba esos rostros y sonreía mientras el viento empujaba sus senos hacia la noche agusanada Una orgía de aromas sacudía el silencio donde ella se deseaba a sí misma y entre suspiros y adioses un grillo ciego desmalez...
Sinfonía negra
Juan Ramón Mansilla
Me pregunto cómo será mi vida junto a ti. Cómo serán tus zapatillas de noche o tu pijama, cómo colocarás la ropa en el armario o en qué lugar de la mesa preferirás sentarte, cómo dirás mi nombre en los momentos dulces o en los amargos, si dormirás de costado o bocarriba, cómo será el hueco en la cama al despertar o tra...
Preguntas
Nacho Buzón
hay un dragón a los pies de mi cama esperando que un día me levante con mal pie entonces ñam ñam hay un tiburón dentro de mi bañera esperando que un día me resbale y caiga dentro entonces ñam ñam hay un oso polar metido en mi ne...
entonces
Salvador García Ramírez
Sola por el plano de su planta, del amanecer a la fatiga, Habiba arregla camas y repone las toallas sin faltarle la sonrisa.
Servicio
Jorge Guillén
Je soutenais l'éclat de la mort toute pure. VALÉRY Alguna vez me angustia una certeza, Y ante mí se estremece mi futuro. Acechándolo está de pronto un muro Del arrabal final en que tropieza La luz del campo. ¿Mas habrá tristeza Si la desnuda el sol? No, no hay apuro Todavía. Lo urgente es el maduro Fruto. La mano ...
MUERTE A LO LEJOS
Luis de Góngora
Sea bien matizada la librea, Las plumas de un color, negro el bonete, La manga blanca, no muy de roquete, Y atada al brazo prenda de Niquea; Cifra que hable, mote que se lea, Bien guarnecida espada de jinete, Borceguí nuevo, plata y tafilete, Jaez propio, bozal no de Guinea; Caballo valenzuela bien tratado, Lanza q...
BURLÁNDOSE DE UN CABALLERO PREVENIDO
Mario Benedetti
Tenemos una paciencia verde y sólida como un caimán una paciencia a prueba de balas y promesas sabemos aguantar con los delirios en acecho hacer almácigos con nuestros odios mejores tenemos una esperanza blanca y prójima como una paloma que ya no es mensajera tenemos una esperanza a prueba de terremotos y congojas ...
Gallos sueños
Jorge Debravo
El camino, despacio, retrocede a nuestras espaldas. Todos los árboles se han alejado hacia el poniente. Todo en la tierra se aleja alguna vez. La luna y el paisaje. El amor y la vida. El reloj, en mi muñeca, dice que son las cinco de la tarde. La hora de los adioses, la hora en que la misma tarde agita nubecillas en ...
DESPEDIDA
Byron Espinoza
Persistente continua tu cuerpo su gotear sobre el mío.
Persistente...
Mario Benedetti
Cuando en un accidente una explosión un terremoto un atentado se salvan cuatro o cinco creemos insensatos que derrotamos a la muerte pero la muerte nunca se impacienta seguramente porque sabe mejor que nadie que os sobrevivientes tam...
Sobrevivientes
Ángeles Carbajal
Fui un loco enamorado, pero un día atendí a razones y ahora soy la sombra airada que recorre mi desconsuelo.
Fui
Bertolt Brecht
1. Lo sé, amada: ahora se me cae el pelo por mi vida salvaje, y me tumbo en las piedras. Me veis beber el aguardiente más barato, y camino desnudo al viento. 2. Pero hubo un tiempo, amada, en que fui puro. 3. Tuve una mujer que era más fuerte que yo, como la hierba es más fuerte que el toro: se vuelve a erguir. 4. E...
Canción de una amada
Gerardo Diego
A Juan Ramón Jiménez Estabas en el agua Estabas que yo te vi Todas las ciudades lloraban por ti Las ciudades desnudas balando como bestias en manada A tu paso las palabras eran gestos como estos que a...
MADRIGAL
Nicanor Parra
Yo no digo que ponga fin a nada No me hago ilusiones al respecto Yo quería seguir poetizando Pero se terminó la inspiración. La poesía se ha portado bien Yo me he portado horriblemente mal. Qué gano con decir Yo me he portado bien La poesía se ha portado mal Cuando saben que yo soy el culpable. ¡Está bien que me pas...
LA POESÍA TERMINÓ CONMIGO
Mario Benedetti
Cuando resido en este país que no sueña cuando vivo en esta ciudad sin párpados donde sin embargo mi mujer me entiende y ha quedado mi infancia y envejecen mis padres y llamo a mis amigos de vereda a vereda y puedo ver los árboles desde mi ventana olvidados y torpes a las tres de la tarde siento que algo me cerca y me ...
Noción de patria
Corina Bruni
Se me escapa la noche entre encajes de sombras… Se me escapan –despacio- los latidos del pecho. Se me escapa la dicha; se me escapa la calma… Y, aunque yo me resista -con profusión de lágrimas- ¡se me escapa hasta el alma!
Se me escapa
Efraín Huerta
Día y noche, pero Más noche que día, Eunice dialoga y riñe Con los altos mastines. De arriba abajo, De abajo arriba. A una hora cierta Triunfa green eyes Eunice. Los hocicos se cierran. Eunice duerme. La noche se eterniza. Salimos de su casa Con un alba rabiosa Mordiéndonos las nalgas.
EUNICE
Julio Herrera y Reissig
Fuera: el trueno juega y corre con su inmenso monolito. El huracán, monstruo asmático, lanza pavorosa tos; los relámpagos alumbran, atraviesan lo infinito. Como el fósforo encendido del gran cerebro de Dios! Montmartre, Sol en Sagitario, M.C.M.
EPÍLOGO
Garcilaso de la Vega
A Dafne ya los brazos le crecían, y en luengos ramos vueltos se mostraba; en verdes hojas vi que se tornaban los cabellos que el oro escurecían. De áspera corteza se cubrían los tiernos miembros, que aún bullendo estaban: los blancos pies en tierra se hincaban, y en torcidas raíces se volvían. Aquel que fue la caus...
SONETO XIII
Antonio Machado
Una larga carretera entre grises peñascales, y alguna humilde pradera donde pacen negros toros. Zarzas, malezas,jarales. Está la tierra mojada por las gotas del rocío, y la alameda dorada, hacia la curva del río. Tras los montes de violeta quebrado el primer albor: a la espalda la escopeta, entre sus galgos...
Amanecer de otoño
Miguel Hernández
Carne de yugo, ha nacido más humillado que bello, con el cuello perseguido por el yugo para el cuello. Nace, como la herramienta, a los golpes destinado, de una tierra descontenta y un insatisfecho arado. Entre estiércol puro y vivo de vacas, trae a la vida un alma color de olivo vieja ya y encallecida. Empieza a ...
EL NIÑO YUNTERO
Marilina Rébora
Un castillo de arena. Lleno el foso de espuma, subterráneos cruzándose en unión con el mar, portal de caracoles, en la cresta una pluma que acaso una gaviota dejara al revolar. Moldes por centinelas en muralla alineados circuyen tal alcázar, diseño en redondel, y a través de los túneles, torcida por dos lados, pront...
EL CASTILLO
Mario Benedetti
Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas. Unas veces me siento como un acantilado y en otras como un cielo azul pero lejano. A veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las últimas hojas. Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin...
Estados de ánimo
Miguel Hernández
La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo negro y escarcha grande y redonda. En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre. Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama h...
NANAS DE LA CEBOLLA
Pablo Neruda
El pie del niño aún no sabe que es pie, y quiere ser mariposa o manzana. Pero luego los vidrios y las piedras, las calles, las escaleras, y los caminos de la tierra dura van enseñando al pie que no puede volar, que no puede ser fruto redondo en una rama. El pie del niño entonces fue derrotado, cayó en la batalla, fue ...
Al pie desde su niño
Federico García Lorca
Abejaruco. En tus árboles oscuros. Noche de cielo balbuciente y aire tartamudo. Tres borrachos eternizan sus gestos de vino y luto. Los astros de plomo giran sobre un pie. Abejaruco. En tus árboles oscuros. Dolor de sien oprimida con guirnalda de minutos. ¿Y tu silencio? Los tres borrachos cantan desnudos...
Malestar y noche
Manuel Machado
Del color del lirio tiene Gerineldos dos grandes ojeras; del color del lirio, que dicen locuras de amor de la reina. Al llegar la tarde, pobre pajecillo, con labios de rosa, con ojos de idilio; al llegar la noche, junto a los macizos de arrayanes, vaga, ...
GERINELDOS, EL PAJE
Álvaro García
Noche final, si al fin tengo que verte, sé una duelista noble y dame el sable con el que en nuestro duelo inevitable no esté dejado yo sólo a mi suerte. Si la naturaleza no subvierte su orden por más lucha que se entable, déjame por lo menos la improbable ocasión de intentar matar mi muerte. Mientras me agujereas el j...
Muerte
Antonia Álvarez Álvarez
Cada vivir ha de tener su espacio, su dolor y su fiebre, su ramo de congojas. También su propio aire hecho a medida, aunque a mares le sobre, porque encoge, aunque a trozos le falte, si tallece. Pero es la vestimenta que lo tapa y la caricia fresca que lo aroma. No debemos robar aires ajenos ni pisarles la sombra que l...
A medida
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Spanish Poetry Dataset

There are not many poetry datasets, and in Spanish language is even worst! With this dataset, we want to give access to these quality Spanish data for NLP tasks. It is a simple dataset, but its potential is huge. I'm itching to discover new literary structures within Spanish literature data, a wider analysis, and so on!

Authors

Andrea Morales (@andreamorgar) and Miguel López (@wizmik12)

Motivation

This dataset was built for the PyConES2020 conference with the purpose of using it for a poem generation task. More information: https://github.com/andreamorgar/poesIA

Content

Data was acquired in July 2020 from the poetry webpage www.poemas-del-alma.com. It provides a wide amount of data involving poems in Spanish. Data was scraped using Python library BeautifulSoup. For each poem in www.poemas-del-alma.com, we collected the name of the poet, poem, and poem title. Scraping processed is available at https://github.com/andreamorgar/poesIA/blob/master/poetry-scrapper.py.

Languages

Spanish

Acknowledgements

We wouldn't be here without www.poemas-del-alma.com, which provides the poetry collection in this dataset.

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